En una mesa redonda de Let’s Talk Marketing, la presentadora Sophie Steffen se sentó con Tom Cox, estratega de contenido en Semrush Academy, y Brian da Silva, responsable de redes y creadores en Attio, para desmontar la cortés ficción de que el buen contenido exige un vasto arsenal de software. Lo que ambos usan en realidad se parece más a una navaja suiza que a una cabina de mando, y la parte más interesante es dónde se solapan sus diminutos stacks.
El stack social de tres herramientas
Brian abre con una confesión que debería descalificarlo de su propio trabajo y que, en cambio, explica por qué es bueno en él: odia teclear y no se le da especialmente bien, algo notable de admitir mientras se gestiona una newsletter. Su apaño es el primer pilar de su stack. Whisperflow le permite hablar en lugar de teclear, y es inequívoco sobre su efecto.
“Ha cambiado, literalmente, mi forma de trabajar.”
El segundo pilar es Claude, que usa cada día como compañero de pensamiento – para limpiar textos, limpiar sus ideas, convertir su forma de hablar en algo publicable. La combinación de captura de voz y un editor de IA es, para alguien que ve el teclado como un obstáculo, genuinamente transformadora. El tercero es Notion, que describe como su cerebro dentro del trabajo: una base de datos conectada a Claude para que la inspiración y su calendario de contenido se actualicen solos. Tres herramientas, usadas a diario, haciendo el trabajo de una docena.
Las pestañas del estratega de contenido
El stack de Tom es más amplio pero no más exótico, y empieza decididamente sin conexión. Tiene una libreta cerca – algo analógico antes de que nada se vuelva digital – para el primer vuelco de ideas. De ahí el trabajo pasa a Google Docs, donde dedica gran parte de su tiempo a escribir, editar y colaborar con freelancers. Claude se sienta al lado como coescritor, pero con un detalle crucial: en Semrush funciona dentro de un proyecto precargado con el mensaje, el posicionamiento y las guías de producto, así que redacta con contexto en vez de desde un arranque en frío. monday.com gestiona los proyectos, las líneas de tiempo Gantt y los estados. Y Skilljar, el sistema de gestión del aprendizaje, es la incorporación más reciente, donde ahora vive el contenido de la academy de Semrush.
Tom también ha usado Whisperflow, y le gusta por la misma razón que a Brian: capturar una idea por voz durante un paseo y luego jugar con ella en Claude es una forma eficaz de plasmar pensamientos antes de que se evaporen. La convergencia es lo importante. Un estratega de contenido que construye cursos para empresas y un responsable de redes que dirige un programa de creadores decidieron, de forma independiente, que la escritura ocurre en un documento, el pensamiento ocurre con Claude y casi todo lo demás es opcional.
Las herramientas que les vuelven locos en silencio
Ninguna visita honesta a un stack está completa sin las quejas, y ambos tenían las suyas. La de Tom es un pequeño roce que se acumula: quiere una conexión más estrecha entre Google Docs y su software de gestión de proyectos. En este último no puedes simplemente soltar un enlace como harías en una hoja de cálculo – tienes que pulsar “Añadir nuevo archivo” y nombrarlo, lo que, a lo largo de veinticinco líneas, se convierte en muchísimos clics que preferiría ahorrarse. También confesó que infrautiliza la función integrada de Gemini dentro de Google Docs, el chatbot que se sitúa junto al contenido durante la redacción y la edición, y la señaló como una tarea pendiente para después de la llamada.
Las quejas de Brian eran más viscerales. Frame.io, que su equipo usa para revisar vídeo, te obliga a arrastrar el cursor de la línea de tiempo a lo largo de una sección para dejar feedback en lugar de marcar simplemente un punto de inicio y otro de fin – y si te equivocas al hacer clic, vuelves a empezar. Es sincero al decir que sus problemas con Figma son sobre todo su propia falta de soltura con el diseño y no culpa de la herramienta. Y su crítica más afilada se la reserva a Claude en el iPad, donde copiar una respuesta larga implica hacerlo párrafo a párrafo porque no te deja agarrarla entera de una vez. Tom se solidarizó con lo de Frame.io y las limitaciones de Claude en el móvil, momento en el que Brian soltó el consejo más práctico de todo el segmento.
“Tom, tienes que fijar el chat. Te soluciona el problema en el móvil, porque se fija en todos tus dispositivos.”
El intercambio es una pequeña obra maestra de para qué sirven en realidad estas conversaciones: no para evaluar proveedores, sino para que dos profesionales se pasen los apaños no documentados que hacen el software soportable.
Para el desglose completo de la entrevista, lee nuestra entrevista completa con Tom Cox y Brian da Silva.
Herramientas mencionadas en la entrevista
Las siguientes herramientas y plataformas fueron mencionadas durante esta conversación.




